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La investigación está en nuestra naturaleza

Reserva de la biósfera

Las Reservas de la Biósfera son áreas geográficas representativas de los diferentes hábitats del planeta, seleccionadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como parte del proyecto "El Hombre y la Biosfera” (MAB, Man and Biosphere).

A diferencia de un parque nacional, una reserva de la biósfera no es un área protegida dedicada 100% a la conservación. El ser humano puede vivir en ellas y realizar actividades económicas, aunque bajo ciertos parámetros.

De acuerdo a lo expresado por personeros de la UNESCO, la calificación como reserva de la biosfera permite probar enfoques para reducir la pérdida de biodiversidad, mejorar los medios de subsistencia de las poblaciones, y favorecer las condiciones sociales, económicas y culturales “esenciales para la viabilidad del desarrollo sostenible”.

El concepto de reserva de biosfera (RB) ha demostrado su valor más allá de áreas protegidas y, como tal, se está convirtiendo en una herramienta que aprovechan científicos, planificadores y responsables de formular políticas para generar una variedad de conocimiento, investigaciones científicas y experiencias que vinculen la conservación de la biodiversidad y el desarrollo socioeconómico para el bienestar de la humanidad.

De especial importancia es la participación de las comunidades locales y de las contrapartes interesadas en la planificación y la gestión de la zona en su totalidad.

Las reservas de biósfera procuran integrar tres funciones principales y complementarias: una función de conservación para proteger los recursos genéticos, las especies, los ecosistemas y los paisajes; una función de desarrollo, a fin de promover un desarrollo económico y humano sostenible; y una función de apoyo logístico, para respaldar y alentar actividades de investigación y educación. Estas áreas consideran una zona núcleo de preservación, y zonas de amortiguación y transición, en las cuales se permite la existencia de población humana y la realización de actividades económicas aplicando criterios de conservación y protección de la biodiversidad.

En la Región del Biobío se ha creado en Junio de 2011 la última Reserva de la Biósfera. Se trata del Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja. Una reserva que se suma a las nueve existentes en el país y que, según la Unesco, "es un sitio de gran importancia para la biodiversidad a nivel mundial, que se caracteriza por poseer una gran abundancia de especies endémicas", por lo que debe ser protegida.

Una de las características dadas a conocer en el informe de postulación, es que este lugar posee bosques templados, "uno de los ecosistemas más alterados del planeta, los que se desarrollan en presencia de veranos cálidos e inviernos fríos". Además, se destaca la presencia de especies nativas forestales como el roble-raulí, coigüe, ciprés de la cordillera, lenga y roble-hualo; y también de zonas críticas, como el hábitat del huemul.

Con un total de 565 mil hectáreas, alberga más de 355 especies de plantas, de las cuales 41 son consideradas endémicas y más de 155 especies de fauna, entre aves, peces, reptiles, anfibios y mamíferos, de las cuales 40 también son endémicas. Entre ellos, destacan cóndores, huemules, el gato colocolo y el carpintero magallánico, el halcón peregrino o el aguilucho que junto a otros animales están en serio riesgo de desaparecer.

Pero la biodiversidad no es el único atractivo de la Reserva. En su territorio alberga dos complejos volcánicos y un conjunto de formaciones geológicas que constituyen un patrimonio de inestimable valor, en tanto colecciones de objetos geológicos de valor científico, cultural o recreativo, que muestran la evolución del territorio en los últimos 30 millones de años.

El patrimonio geológico está constituido por el conjunto de singularidades geológicas y recursos naturales de valor científico, cultural, educativo y/o recreativo que permiten conocer, estudiar e interpretar la historia geológica de la Tierra, los procesos que la han modelado, los climas y paisajes del pasado y presente y el origen y evolución de la vida sobre este planeta.

Prácticas profesionales

Nothofagus Science Center se enclava en un enorme espacio natural, rico en aspectos a descubrir e investigar, en áreas tan distintas como la ecología (biología, botánica, zoología, entomología, etc), la geología, vulcanología, climatología, energías renovables (energía solar, eólica, geotérmica, dendroenergía), etc.

El centro está instalado en medio de la Reserva Mundial de la Biósfera Nevados de Chillán – Laguna del Laja.. Aquí se ha levantado un refugio (estación experimental) que permite acoger hasta 30 personas, con instalaciones colectivas, que hacen posible el trabajo en terreno, ya sea en temporadas de invierno o verano.

Cada año estamos en condiciones de recibir estudiantes en práctica que nos permiten aportar una mirada diferente en este proceso de "descubrir" la Reserva. Los aportes que cada uno realiza forman parte de un trabajo más amplio que apunta a profundizar un diagnóstico sobre el estado de la Reserva o ayudar a formar a otros jóvenes en algunos aspectos específicos del conocimiento.

En el verano de 2018 recibiremos alumnos de Geología, Ciencias Ambientales, Entomología, Biología Ambiental, Geografía, Ciencias Forestales; Ingeniería Ambiental u otros similares, que se encuentren en cursos avanzados de sus carreras.

Los postulantes deberán completar un formulario con información personal y sus áreas de interés o de competencia, y enviarlo vía correo electrónico al contacto establecido en este sitio

Las postulaciones para las prácticas serán recibidas hasta el día 31 de octubre de 2017 y deberán ser visadas por sus respectivas carreras.

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